Dimitry Roulland

Fotografías

Teniendo una constante necesidad de crear y luego gastarme desde que era un niño, he probado un montón de diferentes deportes y actividades.
Había dibujo, acordeón, piano, bicicleta de montaña, atletismo, jujitsu, fútbol, tenis, batería, pintura, boxeo tailandés y guitarra. Es todo lo que tengo.

Luego, a la edad de 17 años, perdido en una carrera escolar que no me convenía en absoluto, descubrí lo que se convertiría en mi mayor pasión: la fotografía.

En aquel entonces, usaba el viejo Panasonic Lumix de mis padres en cuanto se me ocurría una idea. Era una forma de comunicar mis tormentos y alegrías de adolescente. Los que me rodeaban me animaron mucho a continuar. Mi trabajo era agradable, y eso fue una verdadera fuerza impulsora para mí.

Entonces descubrí la magia de una cámara digital SLR. Equipado con mi Nikon D60 y su lente de 18-55 mm, mi tiempo de práctica aumentó considerablemente. Crucé el campo frente a mi casa, me adentré en el bosque y fotografié todo lo que vi: pájaros, árboles, mariposas, flores, riachuelos, el cielo, etc. Pude fotografiar todo lo que vi. Sin olvidar lo que más me gustaba: los retratos. Regularmente fotografiaba a mis amigos, a mis padres y a mí mismo.

En los meses y años siguientes, seguí aprendiendo por mi cuenta, a mi manera. Gradualmente abandoné la naturaleza y los bellos paisajes en favor de los retratos y los rostros hermosos. Mi equipo ha evolucionado y he hecho una serie de sesiones de fotos gracias a las cuales he hecho muchos encuentros.

De estas reuniones, dos han tenido un gran impacto en la evolución de mi trabajo. Primero, conocí a Dimitri, un gimnasta de primavera. Podía verlo volar, retorcerse y luego caer sobre el hormigón con una facilidad desconcertante, era increíble. Luego estaba Leslie, practicando gimnasia rítmica. Era flexible y ágil, y había una cierta gracia que emanaba de ella, casi como un baile. Estas dos sesiones fueron singularmente diferentes, pero el placer que tuve al fotografiar a estos atletas desafiando la gravedad fue el mismo. A partir de entonces, empecé a trabajar regularmente con gimnastas, pero también con bailarines y artistas de circo.

El tiempo ha pasado. Así que, después de decenas de miles de fotos, incontables horas en el campo y al menos otras tantas en Lightroom y Photoshop, esta gran pasión que es la fotografía se ha convertido en mi profesión.

Desde entonces, la aventura continúa. Una aventura llena de sorpresas, viajes y encuentros de los que puedes formar parte.